2011 | I DON’T WANT TO BE AFRAID

La trituración de toda determinación. Gráfica y murales de Isidro Martínez

Vértigo. Una  especie  de vértigo interno es el que uno experimenta al ser absorbido por uno de los dibujos murales o la gráfica de Isidro Martínez.  Una sensación de mareo causada por las cosas/el mundo que implota. Un sobresalto, familiar al individuo que se encierra en sí mismo, que se pliega para esconder  un ser violentado, un ser que ha perdido sus bases que se pretendían sólidas y ahora han sido derretidas. 

En su exuberancia barroca (o neo barroca) esconde más de lo que muestra. Como en Caravaggio, en Rubens y en Velázquez; la imagen está detrás de la imagen, dentro de la imagen y alrededor de nosotros.  Pero no se despliega, se retrae se oculta en frases, en juego esquizofrénico de referencias al cine y a lugares comunes de la alienación contemporánea.  No estar asustado deja de ser una opción, el terror es un lugar interno.  El lugar de las pesadillas, de la modernidad líquida, el lugar donde no hay terreno firme donde se puedan fincar las bases de una identidad, no hay autoconstrucción, solo un terreno confuso de cosas que suben y bajan y nada está donde parece. Hay que advertir  que interno no significa interioridad de una conciencia. No hay aquí nada parecido a una auto percepción. 

Cuando es observada correctamente la obra se convierte en un laberinto, en un laberinto de belleza barroca, la belleza de lo sublime, y no la de la limpieza, no la de lo puro, sino  la de lo contaminado, de la confusión, de lo que proviene del terror. El horror extrañamente atractivo de mirar el vacío interior.  Esbozos de vértigo. 

Juan Antonio Tun Naal